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Mi perro tiembla: por qué pasa y cuándo preocuparse

Por Patitas Pets · Revisado el

Un perro puede temblar por algo tan simple como frío o emoción, pero también por dolor, náuseas o una intoxicación. La clave está en el contexto y en los síntomas que acompañan.

Si tu perro tiembla por frío, por miedo o de la emoción y se le pasa cuando cambia la situación, no suele ser grave. Si tiembla sin motivo claro, no se le pasa, o lo hace junto con vómitos, debilidad, desorientación o rigidez, tiene que verlo un veterinario. Ante sospecha de que comió algo tóxico, consultá de inmediato.

Andá a la guardia ya si: el temblor viene con vómitos, diarrea, debilidad o no se puede parar; está desorientado, rígido o pierde el equilibrio; no responde o pierde la conciencia (puede ser una convulsión); respira con dificultad; sospechás que comió chocolate, chicles o caramelos con xilitol, colillas de cigarrillo, medicamentos u otro tóxico; o es un cachorro chico que tiembla y está decaído. No le des nada por boca ni intentes hacerlo vomitar.

Causas comunes y poco preocupantes

Muchos temblores tienen una explicación sencilla y se pasan solos:

  • Frío: perros chicos, de pelo corto o mayores pierden calor más rápido. Los perros mayores, además, pueden tener más dificultad para regular su temperatura.
  • Emoción: algunos perros tiemblan de la ansiedad buena, por ejemplo cuando ven la correa o cuando llegás a casa. Suele cortarse en cuanto consiguen lo que esperaban.
  • Mojado: el clásico sacudón para secarse no es un temblor y es completamente normal.
  • Estrés o miedo: después del baño, en la veterinaria, con tormentas o pirotecnia, o frente a un desconocido.

En estos casos, lo que ayuda es resolver la causa: abrigar o secar al perro, darle un lugar tranquilo y protegido, y no forzarlo en situaciones que le dan miedo. Si los miedos son muy intensos (por ejemplo con la pirotecnia de las fiestas), vale la pena consultarlo con tiempo con el veterinario o un especialista en comportamiento.

La regla práctica: si el temblor tiene una causa clara y desaparece cuando esa causa se va, en general no es para alarmarse. Si no encontrás la causa, consultá.

Dolor y náuseas: temblores que avisan algo

Muchos perros no se quejan cuando les duele algo: en lugar de llorar, tiemblan, jadean o se quedan muy quietos. El temblor puede ser la única señal visible de dolor en la panza, la columna o una articulación.

Fijate si además:

  • Se mueve con cuidado, se encorva o no quiere subir escaleras o al sillón.
  • Se queja cuando lo alzás o le tocás alguna zona.
  • Jadea sin haber hecho ejercicio ni tener calor.
  • Se relame, traga seguido o babea, señales típicas de náuseas.

En perros mayores es común ver un temblor en las patas traseras, que puede estar relacionado con pérdida de masa muscular o con dolor articular. Aunque no sea una urgencia, merece una consulta para que el veterinario evalúe y te diga cómo manejarlo.

Muy importante: no le des analgésicos de uso humano. Varios de los que hay en cualquier botiquín son tóxicos para perros. Si notás que le duele algo, el que indica qué darle es el veterinario.

Intoxicaciones: la causa que no hay que dejar pasar

Algunos tóxicos comunes en una casa pueden provocar temblores. Entre los que menciona el American Kennel Club están el chocolate, las colillas de cigarrillo y el xilitol, un endulzante que aparece en chicles, caramelos y algunos productos sin azúcar. A eso se suman medicamentos humanos, insecticidas o productos de limpieza al alcance del perro.

Si sospechás que tu perro comió algo tóxico:

  1. No esperes a que aparezcan más síntomas. Llamá al veterinario o andá a la guardia.
  2. No le provoques el vómito ni le des leche, aceite u otros remedios caseros.
  3. Llevá el envoltorio o el producto, y calculá cuánto pudo haber comido y hace cuánto.

Para prevenir, revisá la lista de alimentos prohibidos para perros y, si tenés chocolate en casa, la ficha de chocolate y perros. Guardá medicamentos, chicles y ceniceros fuera de su alcance, sobre todo si tenés un perro que revuelve carteras o mochilas.

Otras causas médicas posibles

Además de dolor e intoxicaciones, hay condiciones médicas que pueden producir temblores. El veterinario puede pensar en:

  • Hipoglucemia (azúcar baja en sangre): los cachorros muy chicos y las razas toy son los más susceptibles.
  • Moquillo: una enfermedad viral que puede causar temblores, sobre todo en cachorros y perros no vacunados. Por eso es tan importante el plan de vacunas.
  • Síndrome de temblor generalizado (también llamado "síndrome del perro blanco tembloroso"): aparece con más frecuencia en perros chicos de pelo blanco, como el maltés, el westie o el bichón frisé, en general entre el año y los dos años. Según VCA, se diagnostica descartando otras causas y suele responder bien al tratamiento que indica el veterinario.
  • Convulsiones: el temblor puede ser parte de una crisis convulsiva.
  • Problemas de oído: si lo que hace es sacudir mucho la cabeza, puede haber una otitis.

Ninguna de estas causas se puede confirmar en casa. Si el temblor aparece sin explicación, se repite o empeora, el veterinario va a revisarlo y decidir si hacen falta análisis u otros estudios.

¿Temblor o convulsión?

No siempre es fácil distinguirlos, pero hay algunas pistas. En un temblor el perro suele estar consciente: te mira, responde a su nombre y puede caminar, aunque tiemble. En una convulsión generalizada, en cambio, el perro pierde la conciencia: puede caerse de costado, hacer movimientos de pataleo, babear, orinarse y no responder.

Si creés que tu perro está teniendo una convulsión:

  1. Mantené la calma y alejá muebles u objetos con los que se pueda golpear.
  2. No le metas las manos en la boca: te puede morder sin querer.
  3. Mirá el reloj o, si podés, filmalo: la duración y el video ayudan mucho al veterinario.
  4. Cuando pase, dejalo en un lugar tranquilo y con poca luz.
  5. Llamá al veterinario. Si la convulsión dura varios minutos o tiene varias seguidas, es una urgencia: andá a la guardia.

Aunque se recupere enseguida, una primera convulsión siempre merece una consulta para buscar la causa.

Qué anotar y cuándo consultar

Si tu perro tiembla y no sabés por qué, el American Kennel Club recomienda contactar al veterinario para descartar algo serio. Para que la consulta rinda, anotá:

  • Cuándo empezó y cuánto dura cada episodio.
  • Si tiembla todo el cuerpo, la cabeza o solo las patas.
  • Qué estaba pasando antes: frío, ruidos, ejercicio, comida, visita al veterinario.
  • Si hubo otros síntomas: vómitos, diarrea, decaimiento, cambios de apetito, cojera.
  • Si pudo haber comido algo raro.

Un video del episodio vale oro. También sirve medir la temperatura si sabés hacerlo; en la guía de temperatura normal de perros y gatos están los valores de referencia y cómo tomarla.

Andá a la guardia, sin esperar turno, si el temblor viene con vómitos, debilidad, desorientación, rigidez, pérdida del equilibrio o de la conciencia, dificultad para respirar, o si hay sospecha de intoxicación. En cachorros muy chicos o razas toy que tiemblan y están decaídos, no esperes: son los más expuestos a la hipoglucemia.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi perro tiemble cuando está contento?

Sí, muchos perros tiemblan de emoción, por ejemplo al ver la correa. Si el temblor se corta cuando se calma, no suele ser un problema.

Mi perro tiembla y jadea, ¿le duele algo?

Puede ser. Muchos perros muestran dolor temblando o jadeando en vez de quejarse. Consultá con el veterinario y no le des analgésicos de uso humano, que pueden ser tóxicos.

¿Qué hago si creo que comió chocolate y tiembla?

Andá al veterinario o a la guardia de inmediato y llevá el envoltorio. No le provoques el vómito en casa ni le des remedios caseros.

¿Cómo sé si es un temblor o una convulsión?

En un temblor suele seguir consciente y responder. En una convulsión generalizada pierde la conciencia, puede caerse y patalear. Ante cualquier convulsión, consultá con el veterinario.

Fuentes

Consultadas el .

No reemplaza la consulta veterinaria. Ante síntomas, consultá a tu veterinario.